viernes, 16 de julio de 2010

La Globalización de las Telecomunicaciones


El área de las telecomunicaciones ha sufrido numerosas transformaciones, en especial en la última década como consecuencia del avance de la globalización del sector, entendiéndose éste como el proceso de apertura de los mercados nacionales, operaciones globales de los operadores, satisfacción de la demanda de clientes y la creciente situación de brecha digital entre países desarrollados y en vías de desarrollo.

Como factor positivo de la globalización, los inversionistas extranjeros adquieren una operadora y a cambio el Estado les provee del mantenimiento de un período de exclusividad en el mercado, por lo cual se comprometen a modernizar la red, a incrementar el alcance del servicio y ofertar mejores precios.

Sin embargo, la corriente globalizadora también ha arrojado efectos negativos, especialmente para aquellos países no desarrollados, ya que la universalización de los servicios y la accesibilidad a las redes se dificulta para aquellas zonas rurales o urbanas no rentables; no ha existido en muchos de estos países, incluyendo Venezuela, la voluntad por parte de las autoridades de un modelo de competencia que incentive la inversión privada y garantice la prestación del servicio universal. Una gran parte de la población permanece sin acceso a los servicios que ofrecen las tecnologías de la información, por lo que se evidencia aún más la existencia de una brecha digital dentro de las naciones y entre ellas a nivel mundial.

Existen estudios sobre la ineficacia de la aplicación directa a los países en vías de desarrollo, de las mismas fórmulas utilizadas en la Unión Europea, en los Estados Unidos, por la OMC, el FMI o el Banco Mundial, ya que en esos países la insatisfacción del operador inversor se suma a las proclamas sociales de reducción de la brecha digital. Los modelos impulsados por las naciones desarrolladas y sus organismos internacionales parten de una realidad con suficientes medios de penetración de las redes y los servicios como para ser catalogados como universales. Todo parece indicar que cada economía, de acuerdo a su grado de desarrollo, debe buscar su propia senda, para que la competencia, la prestación del servicio universal y los incentivos al inversor puedan coexistir.

En el caso por ejemplo de la telefonía, se puede observar un fuerte crecimiento de usuarios de telefonía móvil y de internet frente a un estancamiento de la telefonía fija. Los servicios de televisión digital y de banda ancha son casi una exclusiva de los países desarrollados. Eso es palpable en algunas zonas de Venezuela, que sin ser rurales, no tienen acceso a banda ancha, aún en los actuales momentos.

Por lo anteriormente comentado, se observa que la globalización beneficia enormemente al sector de las telecomunicaciones, pues impulsa la competencia y estimula la eficiencia de las operaciones. Sin embargo, en países no desarrollados la globalización presenta fallas como el poco incentivo a los inversionistas, la escasa cobertura de las redes en zonas rurales o no rentables. Esto hace que la brecha digital ascienda sin que exista un compromiso real por parte de los gobiernos a mejorar tal situación.

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